domingo, 10 de agosto de 2014

Noche llena de luna. Poema LIV.

A naufragar di por el cielo
y, de entre tanta maravilla,
acabé en la orilla de tu pelo.
Amor de luna en noches llenas.

Ahí me perdí y me olvidé,
pensé en el miedo sin recelo,
con un lirio en la mano
y una moneda para el barquero.

De recuerdos seguía con vida
el corazón ahogado,
al que prohibieron la razón
y nunca rescataron.

¿Quién peina tus cabellos, niña?
Dime, ¿es el levante o el poniente?
¿Quién da color a la noche
en los campos de trigo?

Reposa en sus caderas blanca flor
de dulce aroma,
que no destaca ni consuela,
sino, simplemente, asoma.

Quedó la escena retratada
en la noche de minutos cortos
y besos largos,
cuerdas rotas,
vasos vacíos,
frío temple
y pensamientos lejanos...