Quebrando el respeto
por la pena, sin recordar,
rompí el pasado sin lástima,
ese que se gana en una lágrima.
Me perdí en la distancia
y di en ninguna parte lo que tenía.
Olvidé mis zapatos para andar
y al camino puse a caminar.
Anduve y anduve por el pasado pisado,
tratando de arrancarle a la luna
del amanecer de ayer
una última sonrisa de alquiler.
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