Vi el silencio apagado
en tu mirada.
Clavabas tus cuchillos
en mi alma,
ya por entonces maltratada.
Me preguntaste sin responder,
te respondí sin preguntar.
"Nosotros" murió,
el Tú y el Yo debían regresar.
Se fue el pájaro del alba,
pasión de vuelo nocturno,
ambos sabíamos para entonces,
que le dejábamos morir taciturno.
Se transformaron
las dulces palabras
en largos minutos,
hijos del silencio.
Olvidamos aquellos paseos
para traer la rutina del enfado,
momentos de la lluvia,
de permanecer callado.
Líquido derramado
por un amor roto,
abrazo olvidado,
besos tirados a un pozo.
-¿Qué nos pasó?- preguntamos,
buscando respuesta sin dañar,
a la maldita pregunta eterna:
cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?
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