sábado, 9 de noviembre de 2013

Vacuos pensamientos. Poema XXXIX.

Caí agotado en el absorto vacío
de pensamientos y oscuridad;
debí hacerme la idea,
era cuestión de tiempo y lugar.

Mi mente se despeñó en el pozo
oscuro, llano, húmedo e inhóspito
para el razonamiento y el sentir.
Cerramiento consciente de la verdad.

Quería salir,
pero me paralicé
al darme de bruces
con la realidad.

Y luché,
pensé,
lloré,
corrí
y me paré.
Grité.

Me di libertad,
donde no la encontré.
Me di al llanto,
donde nunca entristecí.
Y vi el mar,
donde no hay agua.

Era el grito desesperado de la vida,
cuyos colores me quería mostrar.
Y yo le negué mis ojos,
hechizados por la irrealidad.

Era el grito ahogado de la vida,
cuya ternura me quería regalar.
Y yo le quité el oído
a su dulce musicalidad.

Era el grito arrancado de la vida,
cuyos brazos me quería acercar.
Y yo... Le tendí los míos,
dispuesto a abrazarla y continuar.


domingo, 3 de noviembre de 2013

Amanecer de agua y olivos. Poema XXXVIII.

Campos ardiendo
en verdes llamas,
enfrentados en el horizonte
a las nubes de plata.

A esas que ya bailan
la danza de la lluvia,
al compás del amanecer
de cabellos rubios.

Fotografías de rayos retratan
la magia de la tierra
que abraza al agua.
Besos de girasoles
y sonrisas de aire gris.

Espectro de azules,
de rayos naranjas y violetas;
explotan en el cielo
y brindan espectáculo
a mi corazón enamorado.

¡Ay! Cielo, cielito...
Entre campos de agua y olivos.


sábado, 2 de noviembre de 2013

El mundo del revés. Poema XXXVII.

Dibujé el cielo en olas;
y el mar, de nubes alcé,
sin más pena que la gloria
de tener mi mundo del revés.

Encontrado en un mar
de espejos de luna,
donde el cielo envidia ser cielo;
y allí sueña con ser reflejo.

Planeado para salir
de la rutina del azul añil;
ayudado por paisajes
que maravillarían a Dalí.

El día que el cielo
dejó de soñar con serlo;
y el mar no quiso
ser más su espejo.

Ese día en el que la muerte
era vida;
y la vida,
muerte.

El día que dejé de buscarte,
y no quise
quererte.