domingo, 3 de noviembre de 2013

Amanecer de agua y olivos. Poema XXXVIII.

Campos ardiendo
en verdes llamas,
enfrentados en el horizonte
a las nubes de plata.

A esas que ya bailan
la danza de la lluvia,
al compás del amanecer
de cabellos rubios.

Fotografías de rayos retratan
la magia de la tierra
que abraza al agua.
Besos de girasoles
y sonrisas de aire gris.

Espectro de azules,
de rayos naranjas y violetas;
explotan en el cielo
y brindan espectáculo
a mi corazón enamorado.

¡Ay! Cielo, cielito...
Entre campos de agua y olivos.


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