Dibujé el cielo en olas;
y el mar, de nubes alcé,
sin más pena que la gloria
de tener mi mundo del revés.
Encontrado en un mar
de espejos de luna,
donde el cielo envidia ser cielo;
y allí sueña con ser reflejo.
Planeado para salir
de la rutina del azul añil;
ayudado por paisajes
que maravillarían a Dalí.
El día que el cielo
dejó de soñar con serlo;
y el mar no quiso
ser más su espejo.
Ese día en el que la muerte
era vida;
y la vida,
muerte.
El día que dejé de buscarte,
y no quise
quererte.
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