Dentro
de tus pupilas
escondes
el secreto del universo,
guardas
sus maravillas,
lo
iluminan sus excesos.
Polvo
de estrellas lo creíamos,
sólo
una mezcla de elementos.
Tienes
en los ojos la arena del desierto,
el
azul del Mediterráneo,
el
verde de bosques no descubiertos,
y
el blanco de las nubes de aquel verano.
Mas
los secretos no deben,
no
deben ser así revelados.
De
ellos los hombres beben
creyendo
quedar emborrachados.
Estrellas,
planetas, galaxias, nebulosas,
un
cúmulo de colores y formas,
un
jardín con margaritas y rosas,
el
universo entero
en
los ojos de una mujer asoma.
Tú
que nos llevas a la locura,
ojos
coloreados por una divinidad,
sálvanos
de tu hermosura,
ten
de los mortales piedad.
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