¿Oyes eso?
Los lamentos vacíos
de un esclavo de sí mismo,
el cariño sempiterno
de un llanto lastimado
por su ausencia...
Los pájaros también lloran.
Todo se difuminaba,
disperso,
incierto,
confundido,
caótico y perdido.
No busques libertad
donde no la conoces,
en prisiones del alma
encuentras aves encerradas.
Tormentos y tormentas
de pensamientos y dolor.
Los pájaros también sangran.
-Dejadme volar-
gritaba desesperado
ante el recuerdo fugaz
de nubes y soles,
reflejos de mar
y de noches de luna,
derramando luces
y poniendo brillos
al carbón y su negrura.
Quedaron atrás sueños
de colores voladores
y pájaros azules,
de vuelos poderosos;
libre en sí mismo
y de su cárcel dueño,
azulando las alas
en arcoíris impetuosos.
Tanto ansiaba el pájaro volar,
que quedó preso de su libertad.
domingo, 26 de enero de 2014
sábado, 18 de enero de 2014
Bajas de cristal. Poema XLVI.
Como ejército de armaduras romanas,
con paso firme avanza la lluvia hacia el este.
Sigue intentando que crezcan
las flores en el asfalto,
y golpea con martillo pilón el suelo
para clavar su vida en él.
Llueve, llueve y cae la lluvia
en tus cristales,
punteando el arpeggio de la naturaleza,
tratando de afinar el sol,
que mañana volverá con alegría.
Se silencia, ya no quedan balas,
está cansada de caer,
y no vuelve a contar sus gotas,
bajas de guerra, víctimas del cristal;
sabe que perdió más de cien.
La lluvia tiene algo... Poema XLV.
La lluvia tiene algo que conmueve,
que te atrapa y te embelesa,
como el amor,
te impregna de belleza.
Caen gotas frías de calidez inmensa,
nunca con certeza,
siempre salvajes e improbables;
naturaleza que se expresa.
La lluvia tiene algo que abraza,
como siente el que reza,
rogando a un Dios entre llantos
que le perdone siendo su presa.
Caen gotas del cielo,
afiladas en su destreza,
enamorándose de la tierra
y dudando de su grandeza.
Y si preguntan, gotas blancas,
por el amor y qué lo mueve,
siempre diré, sin dudar:
"En un corazón enamorado siempre llueve."
que te atrapa y te embelesa,
como el amor,
te impregna de belleza.
Caen gotas frías de calidez inmensa,
nunca con certeza,
siempre salvajes e improbables;
naturaleza que se expresa.
La lluvia tiene algo que abraza,
como siente el que reza,
rogando a un Dios entre llantos
que le perdone siendo su presa.
Caen gotas del cielo,
afiladas en su destreza,
enamorándose de la tierra
y dudando de su grandeza.
Y si preguntan, gotas blancas,
por el amor y qué lo mueve,
siempre diré, sin dudar:
"En un corazón enamorado siempre llueve."
viernes, 17 de enero de 2014
Jugando a las cartas. Poema XLIV.
Jugando al póquer
me diste la mano,
y yo... yo te robé un as
de trébol sin suerte.
Ambos nos miramos,
y quedamos unidos
en las cartas,
esas que repartió el destino.
-¡Bésame! -te dije-,
y tú reíste negándote,
miraste tu mano
y apostaste mi razón.
Yo te robé un as,
de diamantes y lunas,
esa noche de timba y cartón,
y tú... tú me robaste el corazón.
me diste la mano,
y yo... yo te robé un as
de trébol sin suerte.
Ambos nos miramos,
y quedamos unidos
en las cartas,
esas que repartió el destino.
-¡Bésame! -te dije-,
y tú reíste negándote,
miraste tu mano
y apostaste mi razón.
Yo te robé un as,
de diamantes y lunas,
esa noche de timba y cartón,
y tú... tú me robaste el corazón.
Duende. Poema XLIII.
¡Que no! Que no quiero flores,
que quiero bailar
rodeado de olores,
de duende y arte flamenco.
Vamos, que el taconeo empieza,
y no espera porque no sabe,
rompe todas las cuerdas,
y a madera suenan sus colores.
Mi guitarra ya es vieja,
y entiende del arte.
Baila sin miedo, gitana,
baila y regálame tus lunares.
que quiero bailar
rodeado de olores,
de duende y arte flamenco.
Vamos, que el taconeo empieza,
y no espera porque no sabe,
rompe todas las cuerdas,
y a madera suenan sus colores.
Mi guitarra ya es vieja,
y entiende del arte.
Baila sin miedo, gitana,
baila y regálame tus lunares.
lunes, 13 de enero de 2014
Sueños perdidos en una foto. Poema XLII.
Me perdí en la selva
de un manso sueño,
salvaje tristeza
manteniendo el duelo.
Dejé de andar; me pierdo.
¿Dónde estoy? No sé.
Floto en este lugar,
abandonado, remoto.
Nada cae hacia abajo,
ingrávido y mareado,
ahogado en la maleza
de nubes por el suelo.
Abro los ojos.
Sigo aquí,
no dormía;
me rodeaba la melancolía,
y despierto me hacinaba
en los recuerdos maleantes
de una estúpida foto.
de un manso sueño,
salvaje tristeza
manteniendo el duelo.
Dejé de andar; me pierdo.
¿Dónde estoy? No sé.
Floto en este lugar,
abandonado, remoto.
Nada cae hacia abajo,
ingrávido y mareado,
ahogado en la maleza
de nubes por el suelo.
Abro los ojos.
Sigo aquí,
no dormía;
me rodeaba la melancolía,
y despierto me hacinaba
en los recuerdos maleantes
de una estúpida foto.
domingo, 5 de enero de 2014
Sólo eran palabras... Poema XLI.
Sólo eran palabras,
que murieron
donde el viento deja de soplar,
donde yacen los recuerdos,
donde, ahora, habita el olvido.
La vida de mis manos se cayó
y se ha roto en pedacitos.
Debe ser la fragilidad cristalina
de los momentos duros
de mente y corazón.
Si duele es que sigo vivo,
pero debo seguir andando;
en mis botas voy, en compañía
porque a veces escribo.
La luna me guía en el camino.
que murieron
donde el viento deja de soplar,
donde yacen los recuerdos,
donde, ahora, habita el olvido.
La vida de mis manos se cayó
y se ha roto en pedacitos.
Debe ser la fragilidad cristalina
de los momentos duros
de mente y corazón.
Si duele es que sigo vivo,
pero debo seguir andando;
en mis botas voy, en compañía
porque a veces escribo.
La luna me guía en el camino.
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