domingo, 26 de enero de 2014

Libertad a ras de suelo. Poema XLVII.

¿Oyes eso?
Los lamentos vacíos
de un esclavo de sí mismo,
el cariño sempiterno
de un llanto lastimado
por su ausencia...
Los pájaros también lloran.

Todo se difuminaba, 
disperso,
incierto,
confundido,
caótico y perdido.

No busques libertad
donde no la conoces, 
en prisiones del alma
encuentras aves encerradas.
Tormentos y tormentas
de pensamientos y dolor.
Los pájaros también sangran.

-Dejadme volar-
gritaba desesperado
ante el recuerdo fugaz
de nubes y soles,
reflejos de mar
y de noches de luna,
derramando luces
y poniendo brillos
al carbón y su negrura.

Quedaron atrás sueños
de colores voladores
y pájaros azules,
de vuelos poderosos;
libre en sí mismo
y de su cárcel dueño,
azulando las alas
en arcoíris impetuosos.

Tanto ansiaba el pájaro volar,
que quedó preso de su libertad.

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