sábado, 18 de enero de 2014

Bajas de cristal. Poema XLVI.

Como ejército de armaduras romanas,
con paso firme avanza la lluvia hacia el este. 
Sigue intentando que crezcan
 las flores en el asfalto,
y golpea con martillo pilón el suelo
para clavar su vida en él.

Llueve, llueve y cae la lluvia
en tus cristales,
punteando el arpeggio de la naturaleza,
tratando de afinar el sol,
que mañana volverá con alegría. 

Se silencia, ya no quedan balas, 
está cansada de caer,
y no vuelve a contar sus gotas
bajas de guerra, víctimas del cristal;
sabe que perdió más de cien.

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