domingo, 5 de mayo de 2013

Mamá, tú me enseñaste a volar. Poema X.

Viniste al mundo un soleado
día de junio rodeada de amor.
Dispuesta a devolverlo todo
y mucho más, ese día, llegó.

Madre de tres diferentes criaturas,
a las cuales una simple mirada
les sirve para saber el camino
que tu corazón dicta y señala.

Eres la primera palabra 
que aprende un bebé.
Necesidad de ti,
desde nuestro diminuto ser.

Ser adorable con difícil tarea,
la de hacer que nosotros
no seamos presos de la marea,
de una vida de altos y bajos.

El amor personificado.
Un abrazo tuyo basta
para devolvernos la sonrisa,
calmar nuestra sed y tristeza.

Haces que la vida
parezca más fácil.
La iluminas, para nosotros,
con tu infinita bondad.

Ahora que tu trabajo finalizó
es hora de que recibas
a cambio todo ese amor,
que llevas años regalando.

Jamás existirá mujer como tú,
sonrisa de los momentos duros,
maestra de tres cabezas locas,
nos procuraste tres bellos futuros.

En días como estos,
de recuerdos del agua
y memorias de la risa,
debo el mundo parar,
y subirme a la cima de la vida,
a gritar, hasta romper mi garganta, un gran:
¡GRACIAS POR TODO MAMÁ!

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