Belleza de la túnica oscura,
amada por nadie,
destino de todos.
Señal de la vida más pura.
De la nada nacemos,
y de la nada morimos,
final de los destinos,
tarde o temprano nos veremos.
No sabemos del camino,
si aún queda un largo trecho,
no está escrito, no existe el destino.
Y lo único seguro en la vida es el hecho,
de que la muerte llegará, paciente,
a abrazarte, como una madre, en tu lecho.
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