jueves, 30 de mayo de 2013

Microrrelato: Esa noche.

Por la noche bajaban los rayos de tu mirar. Parpadeaste y, en ese milisegundo, se oscureció todo. La luna entristeció por no tener tu luz. El mundo dejó de respirar en el mismo instante de tu fugaz gesto.

Volviste a abrir los ojos pero, todo había cambiado para entonces. El sonido de los pájaros ya no era el mismo. El aire no tenía ese aroma. El suelo parecía moverse contigo. Y esa luz. El simpático satélite parecía sonreír. Pero, no podía ser. La luna no puede sonreír, no está viva. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Qué había cambiado en mi vida el parpadeo de una desconocida?

Aquella fue la primera vez que la vi y, lo que ocurría en ese momento tiene una explicación muy simple. El mundo me gritaba que yo estaba enamorado.

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