Y ya no sé quién soy,
ni de dónde vengo,
ni a quién busco,
ni a dónde voy.
Solo conozco de aquellos ojos el brillo,
por los que la belleza pasa sin filtro,
a quienes deleitan lo más sencillo.
Me dejé llevar por ella,
diosa del lacio oscuro,
cara de la blanca luna,
de las mujeres, la más bella.
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