Pequeño contenedor de amor,
corazón de todo el sentimiento,
cabellos del rojo color,
emoción y juventud sin lamento.
Tu mera existencia divina
nos señala el camino,
es la luz que nos ilumina,
luna de noches sin destino.
Niña, ya casi mujer,
abrazos reconfortantes,
muestras gratas de madurez,
calurosas muestras flagrantes.
En este cumpleaños, este día,
acepta mi humilde regalo,
aunque pueda parecer una carta fría.
Quiero a tus padres agradecer,
el haberte educado así,
pequeña rosa aún sin florecer.
Nacida sin vanidades,
hoy, en este día, en esta vida,
te deseo muchas felicidades.
(A Noe, por su madurez, cariño, amabilidad y su eterna sonrisa. Felicidades.)
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