Brisa de lindes indómitos
que baña la bahía de la ciudad,
observas las aves a tu lado,
sin detenerte para respirar.
Y es que eres el aire amado,
amante de las caricias a la piedra,
armado de aves y hojas de otoño,
incesante en buscar tu lugar.
Vientos por callejuelas oscuras,
que haces correr en libertad.
De inocentes vidas jugando
con una pelota eres testigo sin más.
Llévate de aquí, de mis calles,
el dolor y la verdad,
deja que el mundo se aclare
y te deje al albedrío volar.
Tú, brisa, que bailas con olas,
tráeme el dulce olor de mi mar,
deja que se lleven los vientos
esta melancolía de mi ciudad.
Deja que el mar inunde esta sala,
que entre en mi corazón la sal.
Yo abriré mi pequeña ventana,
esperando, sin permiso, tu soplar.
Vistes de seda a las aves,
rascas los cielos de la ciudad,
hurgas entre sus calles
haciendo al polvo gritar.
No vueles alto, pequeño ruiseñor,
ven aquí abajo, a la plaza, con destreza,
el pueblo entero ya espera
el abrazo de la madre naturaleza.
Y entre tanto paseo del aire
ya llegó el anochecer a mi reloj,
he de irme al monte, al lugar,
de donde algún día esa brisa partió.
sábado, 31 de agosto de 2013
jueves, 29 de agosto de 2013
Luna de desengaños. Poema XXXII.
Cayendo en el abismo de un lamento,
profundo cual corazón desgarrado
por el pico carroñero de Cupido.
En el vacío, así me encuentro.
Como en noches sin reina blanca en el cielo,
pájaro azahar de vuelo nocturno,
que se esconde travieso
cuando el padre alcanza el cénit diurno.
Este es el juego de la vida,
aquí solo cabe una opción:
dejarte guiar por el poder
del más traicionero amor.
Yo elegí enamorarme de la luna,
del más pálido y puro rostro
que puede amoldar la belleza;
y de sus cabellos lisos y hermosos.
¿Me equivoqué? Me preguntaba
sin poder obtener una clara respuesta.
Y es que estaba buscándola
en un lago de lágrimas muertas.
Puede que el amor
ya haya acabado conmigo,
pero de él aún obtengo,
de mil fuegos, un abrigo.
Y sin embargo hay esperanza,
ya que las estrellas brillan más
cuando la luna no está.
Me aferro en caminar el sendero
de los alegres, el camino del destino,
la vía de la constancia, en seguir el hilo.
Es el mismo ímpetu que se empeña
en demostrar que sigo vivo,
y que lo sé porque amo.
profundo cual corazón desgarrado
por el pico carroñero de Cupido.
En el vacío, así me encuentro.
Como en noches sin reina blanca en el cielo,
pájaro azahar de vuelo nocturno,
que se esconde travieso
cuando el padre alcanza el cénit diurno.
Este es el juego de la vida,
aquí solo cabe una opción:
dejarte guiar por el poder
del más traicionero amor.
Yo elegí enamorarme de la luna,
del más pálido y puro rostro
que puede amoldar la belleza;
y de sus cabellos lisos y hermosos.
¿Me equivoqué? Me preguntaba
sin poder obtener una clara respuesta.
Y es que estaba buscándola
en un lago de lágrimas muertas.
Puede que el amor
ya haya acabado conmigo,
pero de él aún obtengo,
de mil fuegos, un abrigo.
Y sin embargo hay esperanza,
ya que las estrellas brillan más
cuando la luna no está.
Me aferro en caminar el sendero
de los alegres, el camino del destino,
la vía de la constancia, en seguir el hilo.
Es el mismo ímpetu que se empeña
en demostrar que sigo vivo,
y que lo sé porque amo.
Hermano (A Jose Rivero). Poema XXXI.
Maestros para nosotros mismos,
alumnos del propio maestro.
Tú lo fuiste para mí con ritmo,
dando lo justo en cada momento.
Sin desperdiciar una gota,
para llegar a lo que hoy somos.
Aquí somos y estamos,
aquí parecemos y padecemos
los estragos de la vida.
Barreras y problemas que
tu presencia alentadora
despierta dentro del corazón,
esperándote apoyado, más tarde,
en la que, a tu lado,
parece una fácil solución.
Gracias por enseñarme,
de la vida,
su más rico tesoro:
que su argumento es el amor.
De nuestra propia vida
actores y actrices;
tratando de sentirlo todo,
beber de todos los matices.
Señalando el camino a seguir
en la curva argumental
de una película.
Completando el compás
de un acorde mal tocado,
y reescribiendo el ritmo
sobre las cuerdas de la luna
en el instrumento trasnochado.
Verano lleno de magia
al compás de una guitarra.
domingo, 25 de agosto de 2013
Universo interior. Poema XXX.
A veces siento como caigo
en el abismo de una palabra.
Me dejo llevar por ella,
por su posesión macabra.
No sé calmar su profundidad,
y me pierdo.
Siento la minuciosidad
sin estar muy de acuerdo.
Y aunque pensemos que somos gigantes,
seres invencibles,
no somos más que polvo de estrellas,
aquellas que, un día, dejaron de ser visibles.
El universo es demasiado grande,
incontrolable, salvaje y extraño;
inexplicable, dicen algunos,
para un insignificante ser humano.
Pero el universo no está fuera,
eso es una mera representación.
Todos nosotros tenemos
una galaxia en el interior.
martes, 20 de agosto de 2013
Vivir para amar, amar para vivir. Poema XXIX.
Sobre la orilla
de tu pelo naufragué.
Dejándome llevar a tientas
por lo que pensé era mi destino.
Con un dedo sobre tus labios
te hice callar.
No quería que saliera de ella
esa maldita frase mortal.
Ya no conocía el significado
de la palabra amor.
Solo sabía de él
que fue a mí a quien mató.
Sentimiento dicen,
quizá también una emoción,
simples reacciones,
partes de la química.
Lo único que sé de él
es que cuando te observo
no puedo evitar que se escapen
de mi boca miles de mariposas.
Piden volar libres,
con el único fin
de posarse en tu pelo,
de hacer de él,
algo incluso más bello.
Lo único que sé de él
es que cuando te observo
no puedo evitar sonreír,
pues en mí provocas la felicidad
de ser alguien en la vida,
de estar vivo y sentir.
La sensación de libertad,
de que el corazón tiene su recreo,
fuera de su cárcel en el pecho.
Y, ¿qué es el amor?
Me pregunto constantemente.
Tratando de buscar
alguna respuesta imprudente.
No hay una definición,
no tiene explicación,
no posee algo profundo,
sino el hecho de mover el mundo.
Aún no estoy preparado para ser preso
del sentimiento creador.
Ni siquiera sé si llegaré a estarlo,
o si él de mí ya se olvidó.
Amor por la vida.
¿Éste era el secreto?
Emoción por vivir.
¿Felicidad y sosiego?
Felicidad por existir.
Sosiego por respirar.
Optimismo irracional.
Hacer de las cosas pequeñas
minúsculas gotas de amor.
Embriagarte de ellas y
paulatinamente beberlas.
Siguen surgiendo preguntas.
¿Qué es vida sino ella?
¿Por qué seguir sin luchar?
¿Esto era por lo que merece la pena?
Ahora el pasado está anclado
a la creación del futuro.
Ahora el presente se escribe
con graffitis en un muro.
Hemos asesinado al amor real,
ahora no sentimos más.
No más que una mera copia barata,
amamos tal y como solemos andar.
Hemos asesinado al amor verdadero,
lo vendimos, presos de la pasión.
Perseguimos algo falso, podrido,
cualquier palabra cantada en una canción.
No nos atrevemos a sentirlo,
y debe ser algo personal.
El amor no se atreve a decirlo,
pero debes saber que él es real.
Atrévete a vivirlo.
de tu pelo naufragué.
Dejándome llevar a tientas
por lo que pensé era mi destino.
Con un dedo sobre tus labios
te hice callar.
No quería que saliera de ella
esa maldita frase mortal.
Ya no conocía el significado
de la palabra amor.
Solo sabía de él
que fue a mí a quien mató.
Sentimiento dicen,
quizá también una emoción,
simples reacciones,
partes de la química.
Lo único que sé de él
es que cuando te observo
no puedo evitar que se escapen
de mi boca miles de mariposas.
Piden volar libres,
con el único fin
de posarse en tu pelo,
de hacer de él,
algo incluso más bello.
Lo único que sé de él
es que cuando te observo
no puedo evitar sonreír,
pues en mí provocas la felicidad
de ser alguien en la vida,
de estar vivo y sentir.
La sensación de libertad,
de que el corazón tiene su recreo,
fuera de su cárcel en el pecho.
Y, ¿qué es el amor?
Me pregunto constantemente.
Tratando de buscar
alguna respuesta imprudente.
No hay una definición,
no tiene explicación,
no posee algo profundo,
sino el hecho de mover el mundo.
Aún no estoy preparado para ser preso
del sentimiento creador.
Ni siquiera sé si llegaré a estarlo,
o si él de mí ya se olvidó.
Amor por la vida.
¿Éste era el secreto?
Emoción por vivir.
¿Felicidad y sosiego?
Felicidad por existir.
Sosiego por respirar.
Optimismo irracional.
Hacer de las cosas pequeñas
minúsculas gotas de amor.
Embriagarte de ellas y
paulatinamente beberlas.
Siguen surgiendo preguntas.
¿Qué es vida sino ella?
¿Por qué seguir sin luchar?
¿Esto era por lo que merece la pena?
Ahora el pasado está anclado
a la creación del futuro.
Ahora el presente se escribe
con graffitis en un muro.
Hemos asesinado al amor real,
ahora no sentimos más.
No más que una mera copia barata,
amamos tal y como solemos andar.
Hemos asesinado al amor verdadero,
lo vendimos, presos de la pasión.
Perseguimos algo falso, podrido,
cualquier palabra cantada en una canción.
No nos atrevemos a sentirlo,
y debe ser algo personal.
El amor no se atreve a decirlo,
pero debes saber que él es real.
Atrévete a vivirlo.
martes, 13 de agosto de 2013
Una vida que vivir. Poema XXVIII.
Deja que el viento te guíe a casa,
no luches contra él,
es inútil, es simple naturaleza.
Deja que la lluvia te acaricie,
con sus finos dedos purificantes,
de amor, de agua en superficie.
Luna de mil mares espejo,
enséñame a vivir,
retrátame en tu reflejo,
dame un motivo para morir.
Sol de la eterna llama,
ámame como a uno más,
ilumina mi camino a casa,
pero deja, también, a la oscuridad.
No hagas, señorial muerte,
que me apiade de ti.
Es imposible el verte
como una amiga afín.
No hagas, dolorosa vida,
que te ame sin medir.
Es posible que, algún día,
acabes tediosa en mí.
Déjame vivir en tu belleza natural,
muéstrate ante mí
como pura verdad.
Déjame verte, tal cual.
No te muestres ante mí
en ese disfraz de oscuridad.
Porque el amor al arte no es amor,
es sentimiento, es emoción,
es puro corazón.
Porque el equilibrio con la naturaleza
no depende del que reza,
ni se descubre sobre niebla espesa.
Párate a pensar qué es la vida,
te darás cuenta que fluye ahí,
en ti, sobre ti, escapando
entre tus dedos.
No lo hagas, no pienses,
vive sin pensar en vivir.
Atácame, vida de martirio,
que yo sabré que hacer en ti,
belleza de luna llena, flor de azahar
con olor a jazmín,
para en cada momento establecer
el más justo de los equilibrios.
Pégame con tu realidad,
noquéame, aquí, en la cara,
hazme caer a la lona extenuado,
que el día que esté de ti más cansado,
ese día, podré respirar de ti
la esencia de tu bondad.
no luches contra él,
es inútil, es simple naturaleza.
Deja que la lluvia te acaricie,
con sus finos dedos purificantes,
de amor, de agua en superficie.
Luna de mil mares espejo,
enséñame a vivir,
retrátame en tu reflejo,
dame un motivo para morir.
Sol de la eterna llama,
ámame como a uno más,
ilumina mi camino a casa,
pero deja, también, a la oscuridad.
No hagas, señorial muerte,
que me apiade de ti.
Es imposible el verte
como una amiga afín.
No hagas, dolorosa vida,
que te ame sin medir.
Es posible que, algún día,
acabes tediosa en mí.
Déjame vivir en tu belleza natural,
muéstrate ante mí
como pura verdad.
Déjame verte, tal cual.
No te muestres ante mí
en ese disfraz de oscuridad.
Porque el amor al arte no es amor,
es sentimiento, es emoción,
es puro corazón.
Porque el equilibrio con la naturaleza
no depende del que reza,
ni se descubre sobre niebla espesa.
Párate a pensar qué es la vida,
te darás cuenta que fluye ahí,
en ti, sobre ti, escapando
entre tus dedos.
No lo hagas, no pienses,
vive sin pensar en vivir.
Atácame, vida de martirio,
que yo sabré que hacer en ti,
belleza de luna llena, flor de azahar
con olor a jazmín,
para en cada momento establecer
el más justo de los equilibrios.
Pégame con tu realidad,
noquéame, aquí, en la cara,
hazme caer a la lona extenuado,
que el día que esté de ti más cansado,
ese día, podré respirar de ti
la esencia de tu bondad.
martes, 6 de agosto de 2013
Gotas de vida. Poema XXVII.
Dueña de la vida,
cura de la insaciable muerte,
espigas del manantial,
cristal de toda fuente.
Agua.
Mar azul,
lago verde,
amiga del crepúsculo,
rocío sobre el césped.
Agua.
Lluvia de momentos,
salvación en desiertos,
formas arenas
de destinos inciertos.
Agua.
Compañía de tormenta
con rayos del derroche,
arcoiris nocturno,
donde en sueños rompe.
Agua.
Lagos en calma,
hielo en glaciares,
y de ríos afluentes
brotan manantiales.
Agua.
Por ella realizados,
cruzando nuestro corazón,
madre de la creación,
esculpidos el tú y el yo.
Agua.
Porque tú lo eres,
porque yo lo soy,
porque sin agua no sé
ni donde ahora estoy.
Agua.
Tú que lo diste todo por nosotros,
milagro, dicen, de alguna divinidad;
y limpiaste la sangre de nuestras guerras
sin pedirnos la menor de las suertes,
solo podemos observar, allá, en el mar,
la más maravillosa de tus muertes.
lunes, 5 de agosto de 2013
Ebrio de letras. Poema XXVI.
Borrachera de tez infantil,
de letras navegantes.
Borrachera de escribir,
de tinta maleante.
Aspecto pendenciero
de aquella horrible letra,
donde se ahogó el problema,
donde murió el primero.
Hoy estoy borracho de vida,
de poesía y de belleza,
de autores clásicos y libros,
también de naturaleza.
Y es que cuando grita,
tan salvajemente,
la vida,
no cabe más que oírla
y embriagarte de su esencia,
derrochando razones
para la escritura,
que fluye con elocuencia.
En noches de tinta con alcohol,
sin miedo a resaca más que a la del mar,
escribiendo sobre papel en la luna,
acariciando sus detalles con mi pluma,
y contando lo que alguien sintió;
olvido quien realmente soy,
recuerdo que formo parte del sol,
transformo mis sentimientos en palabras,
y me encuentro con mi verdadero yo.
de letras navegantes.
Borrachera de escribir,
de tinta maleante.
Aspecto pendenciero
de aquella horrible letra,
donde se ahogó el problema,
donde murió el primero.
Hoy estoy borracho de vida,
de poesía y de belleza,
de autores clásicos y libros,
también de naturaleza.
Y es que cuando grita,
tan salvajemente,
la vida,
no cabe más que oírla
y embriagarte de su esencia,
derrochando razones
para la escritura,
que fluye con elocuencia.
En noches de tinta con alcohol,
sin miedo a resaca más que a la del mar,
escribiendo sobre papel en la luna,
acariciando sus detalles con mi pluma,
y contando lo que alguien sintió;
olvido quien realmente soy,
recuerdo que formo parte del sol,
transformo mis sentimientos en palabras,
y me encuentro con mi verdadero yo.
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