lunes, 5 de agosto de 2013

Ebrio de letras. Poema XXVI.

Borrachera de tez infantil,
de letras navegantes.
Borrachera de escribir,
de tinta maleante.

Aspecto pendenciero
de aquella horrible letra,
donde se ahogó el problema,
donde murió el primero.

Hoy estoy borracho de vida,
de poesía y de belleza,
de autores clásicos y libros,
también de naturaleza.

Y es que cuando grita,
tan salvajemente,
la vida,
no cabe más que oírla
y embriagarte de su esencia,
derrochando razones
para la escritura,
que fluye con elocuencia.

En noches de tinta con alcohol,
sin miedo a resaca más que a la del mar,
escribiendo sobre papel en la luna,
acariciando sus detalles con mi pluma,
y contando lo que alguien sintió;
olvido quien realmente soy,
recuerdo que formo parte del sol,
transformo mis sentimientos en palabras,
y me encuentro con mi verdadero yo.

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