martes, 6 de agosto de 2013

Gotas de vida. Poema XXVII.

Dueña de la vida,
cura de la insaciable muerte,
espigas del manantial,
cristal de toda fuente.

Agua.

Mar azul,
lago verde,
amiga del crepúsculo,
rocío sobre el césped.

Agua.

Lluvia de momentos,
salvación en desiertos,
formas arenas
de destinos inciertos.

Agua.

Compañía de tormenta
con rayos del derroche,
arcoiris nocturno,
donde en sueños rompe.

Agua.

Lagos en calma,
hielo en glaciares,
y de ríos afluentes
brotan manantiales.

Agua.

Por ella realizados,
cruzando nuestro corazón,
madre de la creación,
esculpidos el tú y el yo.

Agua.

Porque tú lo eres,
porque yo lo soy,
porque sin agua no sé
ni donde ahora estoy.

Agua.

Tú que lo diste todo por nosotros,
milagro, dicen, de alguna divinidad;
y limpiaste la sangre de nuestras guerras
sin pedirnos la menor de las suertes,
solo podemos observar, allá, en el mar,
la más maravillosa de tus muertes.

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