domingo, 28 de diciembre de 2014

Sin mirar atrás.

Libertad que galopa sobre el alma,
de libertades rebeldes sin garganta,
con el ritmo del aire que se enzarza
sobre el rumor de la primavera clara.

Sé libre, caballo de tierra y mar.
Corre, brinca y ama sin mirar atrás.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Y ruido, mucho ruido.

Una hoja de ruta
de sueños escrita,
un destino oprimido
y ruido, mucho ruido.

Todos a una voz,
afónica y ahogada,
gritando desde el corazón:
"para volar nos dieron alas".

Seguí los pasos
de la madrugada,
a tientas, a oscuras,
en la mar mareada.

Un pájaro dio la mañana,
una viva luna enterrada
en ramas del árbol caído,
y ruido, mucho ruido.

martes, 21 de octubre de 2014

Hambre de destino.

La vida es un saqueo
de emociones que nos vuelve vacíos,
una ruleta donde jugarlo
todo al rojo y no perder por no tener ni frío.

En un mundo donde la mentira
es la verdad que sacia el abismo,
démonos verdad incómoda,
tengamos hambre de destino.

domingo, 10 de agosto de 2014

Noche llena de luna. Poema LIV.

A naufragar di por el cielo
y, de entre tanta maravilla,
acabé en la orilla de tu pelo.
Amor de luna en noches llenas.

Ahí me perdí y me olvidé,
pensé en el miedo sin recelo,
con un lirio en la mano
y una moneda para el barquero.

De recuerdos seguía con vida
el corazón ahogado,
al que prohibieron la razón
y nunca rescataron.

¿Quién peina tus cabellos, niña?
Dime, ¿es el levante o el poniente?
¿Quién da color a la noche
en los campos de trigo?

Reposa en sus caderas blanca flor
de dulce aroma,
que no destaca ni consuela,
sino, simplemente, asoma.

Quedó la escena retratada
en la noche de minutos cortos
y besos largos,
cuerdas rotas,
vasos vacíos,
frío temple
y pensamientos lejanos...

lunes, 21 de julio de 2014

Y eso, dicen, es el vivir... Poema LIII.

Me pierdo despierto, en un sueño o dos.
Me encuentro escribiendo
y no queriendo dormir.
Me pierdo dormido, en un sueño o dos.
Me encuentro viviendo
y en el morir,
esperando el momento
que separa el negro del gris.

Me pierdo y me encuentro,
y eso, dicen, es el vivir...

martes, 20 de mayo de 2014

El globo. Poema LII.

Volar, volar, volar;
sueña el globo
con palomas al mar
y escolta de nubes.

Fusionado en uno,
con el cielo altanero,
soñaba el globo
con los siete cielos cruzar.

Volar, volar, volar;
sueña el globo
sin cuerda, ni ciudad,
del suspiro enamorado.

Frágil soplo de aire,
susurros de libertad,
que en aire
quería acabar.

Volar, volar, volar;
sueña el globo
con escapar,
de manos liberado.

Se le fue el aliento
a marchitar,
y él solo quería...

Volar, volar... ¡VOLAR!

domingo, 16 de marzo de 2014

A primera vista. Poema LI.

Ardo; congelado en tu mirada,
la de unos ojos que no miran
sino desfloran primaveras.

Ardo; inmóvil en tus cabellos,
que reposan sobre cielo,
en tenue sombra del viento.

Ardo; y no pienso,
por sentir qué haría
si no pensara en mi sino.

Ardo; mirándote a través,
juntando nuestras vidas
en el mismo traspiés.

Ardo; y no me atreví al lugar,
morí aquí, con ganas de ti,
en la acera sin cruzar.

Ardo; y marchaste
del efímero encuentro
dejando del árbol sus ramas.
Te prometí el sol con la mirada,
por traspapelar el destino,
y tú... dejaste en muerte las llamas.

domingo, 9 de marzo de 2014

Pisando el pasado. Poema L.

Quebrando el respeto
por la pena, sin recordar,
rompí el pasado sin lástima,
ese que se gana en una lágrima.

Me perdí en la distancia
y di en ninguna parte lo que tenía.
Olvidé mis zapatos para andar
y al camino puse a caminar.

Anduve y anduve por el pasado pisado,
tratando de arrancarle a la luna
del amanecer de ayer
una última sonrisa de alquiler.

domingo, 9 de febrero de 2014

Llueve, ahora y aquí. Poema XLIX.

Llueve, ahora y aquí.
Los pasos de cien caballos
trotan y pasan sobre mí.

Miro al cielo en gafas mojadas,
de nubes tristes y madera gris.

Me siento vivo en tormentas,
de vientos peinando la tierra
de la que algún día salí.

Miro al cielo en gafas mojadas,
sin miedo a que la muerte sepa de mí.

Me siento vivo en naturaleza,
bebiendo del verde latido,
refugio donde hoy me perdí.

Miro al cielo en gafas mojadas
y tengo miedo de no poder seguir;
seguir caminando, sin olvidarme de ti.

domingo, 2 de febrero de 2014

Misterios del amanecer. Poema XLVIII.

Desnuda, al alba,
encontré la luna.
Y me dijo que de banderas
en los tejados se llenaba
el amanecer. No la entendí.

Desnuda, al alba,
encontré la luna.
Y me dijo que de flores
secas también se morían
los hombres. No la entendí.

Recitaba poemas
de los que podía respirar;
cantaba canciones
en las que podía nadar.

Testigo de luces en duelo;
tumba del día,
vidas nocturnas,
estrellas siempre en vuelo.

Luna lunera,
desnuda al amanecer,
¿qué misterios susurras
sin darme del querer?

Dormida, al alba,
te encontré.
Y te diste la vuelta,
cautiva del día,
sin más noche que ofrecer.

domingo, 26 de enero de 2014

Libertad a ras de suelo. Poema XLVII.

¿Oyes eso?
Los lamentos vacíos
de un esclavo de sí mismo,
el cariño sempiterno
de un llanto lastimado
por su ausencia...
Los pájaros también lloran.

Todo se difuminaba, 
disperso,
incierto,
confundido,
caótico y perdido.

No busques libertad
donde no la conoces, 
en prisiones del alma
encuentras aves encerradas.
Tormentos y tormentas
de pensamientos y dolor.
Los pájaros también sangran.

-Dejadme volar-
gritaba desesperado
ante el recuerdo fugaz
de nubes y soles,
reflejos de mar
y de noches de luna,
derramando luces
y poniendo brillos
al carbón y su negrura.

Quedaron atrás sueños
de colores voladores
y pájaros azules,
de vuelos poderosos;
libre en sí mismo
y de su cárcel dueño,
azulando las alas
en arcoíris impetuosos.

Tanto ansiaba el pájaro volar,
que quedó preso de su libertad.

sábado, 18 de enero de 2014

Bajas de cristal. Poema XLVI.

Como ejército de armaduras romanas,
con paso firme avanza la lluvia hacia el este. 
Sigue intentando que crezcan
 las flores en el asfalto,
y golpea con martillo pilón el suelo
para clavar su vida en él.

Llueve, llueve y cae la lluvia
en tus cristales,
punteando el arpeggio de la naturaleza,
tratando de afinar el sol,
que mañana volverá con alegría. 

Se silencia, ya no quedan balas, 
está cansada de caer,
y no vuelve a contar sus gotas
bajas de guerra, víctimas del cristal;
sabe que perdió más de cien.

La lluvia tiene algo... Poema XLV.

La lluvia tiene algo que conmueve,
que te atrapa y te embelesa,
como el amor,
te impregna de belleza.

Caen gotas frías de calidez inmensa,
nunca con certeza,
siempre salvajes e improbables;
naturaleza que se expresa.

La lluvia tiene algo que abraza,
como siente el que reza,
rogando a un Dios entre llantos
que le perdone siendo su presa.

Caen gotas del cielo,
afiladas en su destreza,
enamorándose de la tierra
y dudando de su grandeza.

Y si preguntan, gotas blancas,
por el amor y qué lo mueve,
siempre diré, sin dudar:
"En un corazón enamorado siempre llueve."




viernes, 17 de enero de 2014

Jugando a las cartas. Poema XLIV.

Jugando al póquer
me diste la mano,
y yo... yo te robé un as
de trébol sin suerte.

Ambos nos miramos,
y quedamos unidos
en las cartas,
esas que repartió el destino.

-¡Bésame! -te dije-,
y tú reíste negándote,
miraste tu mano
y apostaste mi razón.

Yo te robé un as,
de diamantes y lunas,
esa noche de timba y cartón,
y tú... tú me robaste el corazón.

Duende. Poema XLIII.

¡Que no! Que no quiero flores,
que quiero bailar
rodeado de olores,
de duende y arte flamenco.

Vamos, que el taconeo empieza,
y no espera porque no sabe,
rompe todas las cuerdas,
y a madera suenan sus colores.

Mi guitarra ya es vieja,
y entiende del arte.
Baila sin miedo, gitana,
baila y regálame tus lunares.

lunes, 13 de enero de 2014

Sueños perdidos en una foto. Poema XLII.

Me perdí en la selva
de un manso sueño,
salvaje tristeza
manteniendo el duelo.

Dejé de andar; me pierdo.
¿Dónde estoy? No sé.
Floto en este lugar,
abandonado, remoto.

Nada cae hacia abajo,
ingrávido y mareado,
ahogado en la maleza
de nubes por el suelo.

Abro los ojos.
Sigo aquí,
no dormía;
me rodeaba la melancolía,
y despierto me hacinaba
en los recuerdos maleantes
de una estúpida foto.

domingo, 5 de enero de 2014

Sólo eran palabras... Poema XLI.

Sólo eran palabras,
que murieron
donde el viento deja de soplar,
donde yacen los recuerdos,
donde, ahora, habita el olvido.


La vida de mis manos se cayó
y se ha roto en pedacitos.
Debe ser la fragilidad cristalina
de los momentos duros
de mente y corazón.


Si duele es que sigo vivo,
pero debo seguir andando;

en mis botas voy, en compañía
porque a veces escribo.
La luna me guía en el camino.